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Confiemos en el Buen Pastor

Actualizado: 26 dic 2025

"Confiemos en el Buen Pastor."

A finales del año pasado, un hermano de una iglesia cayó en coma por mes y medio debido a complicaciones con su diabetes. Los médicos decían que podía morir en cualquier momento. En medio de ese valle oscuro, uno de sus hijos oró: "Señor, gracias porque tú eres el buen pastor de mi padre. Y decidas lo que decidas, sé que tú lo guiarás a su casa. Pero ayúdanos a confiar en eso".


A lo largo de todo ese proceso, el Salmo 23 ayudó a que la familia entera confiara en que el Señor es el Buen Pastor. Este salmo nos presenta dos razones por las cuales podemos confiar en el Buen Pastor: porque nada nos hace falta y porque nos guía a casa.


Confiemos en el Buen Pastor porque nada nos hace falta (Salmo 23:1-4)


El rey David inicia con una gran afirmación: "El Señor es mi pastor". El pastor que nos presentan los versículos 1 al 4 es un pastor perfecto que cumple su labor sin descuidar ninguna área. Observemos lo que hace por sus ovejas: en lugares de verdes pastos las hace descansar, las conduce a aguas de reposo, aun en el valle más oscuro está con ellas, usa su vara y su callado para guiarlas.


Por ello David puede afirmar: "nada me faltará". No dice esto porque es rey, sino porque sabe quién lo está pastoreando. El pastor que está pastoreando a cada creyente no hace el intento o simula pastorear—es que es el Buen Pastor.


David conocía el oficio pastoral


David sabía lo que implicaba ser pastor. En 1 Samuel 17:34-35 recordó cómo cuando un león o un oso se llevaba a un cordero, él salía tras él, lo atacaba y lo rescataba. David recuerda cómo arriesgaba su vida por sus ovejas y dice: "Ah, así me está cuidando el Señor".


Las ovejas son distraídas y testarudas. Por sí solas no pueden conseguir alimento ni llegar a aguas tranquilas. De esa misma manera cada persona necesita al Buen Pastor. Todo lo que somos—torpes, necios, débiles—es una razón por la cual necesitamos al Buen Pastor.


Cristo, el Buen Pastor que da su vida


Si el Señor es nuestro pastor, tengamos la confianza de que nos está guiando a esos verdes pastos para descansar. Hay momentos donde parece no haber descanso. Problemas familiares, escasez económica, circunstancias que se acumulan—como dicen en Michoacán: "me está lloviendo sobre mojado".


Cuando lleguen esos momentos de duda, de confusión, de intranquilidad, debemos recordar: nada nos hace falta. ¿Por qué? Porque Él es el Buen Pastor.

¿Por qué podemos tener esta certeza? Por Juan 10:11, 14-15: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas y ellas me conocen, al igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre y doy mi vida por las ovejas".


Este salmo nos apunta a Cristo como el Buen Pastor. La manera en cómo demostró que es el Buen Pastor es dando su vida en la cruz del Calvario. En Él ya estamos completos y satisfechos. En Él podemos descansar de nuestra mayor carga: el pecado.


El alimento del Buen Pastor


¿Cuáles son esos verdes pastos? ¿Dónde está ese alimento? El lugar donde se encuentra es en la palabra del Señor. La manera en cómo se confía en el Buen Pastor es aceptando el alimento que él da: descansando en sus palabras. No es solamente congregarse el domingo, sino creer sus palabras aun cuando todo parece difícil.


El verso 4 dice: "Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tú estás conmigo. Tu vara y tu callado me infunden aliento". Según 2 Timoteo 3:16, toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, reprender, corregir e instruir. La manera en cómo el alma es restaurada es por medio de su palabra.


Si el Señor es nuestro pastor, nuestro descanso es seguro. Ese descanso está asegurado porque Él nos está guiando a esas aguas de reposo. La manera en cómo el Señor pastorea, la manera en cómo guía, es por medio de su palabra.


Este Salmo 23 se puede aprender de memoria. Pero también este salmo necesita bajar al corazón. Porque cuando está impregnado en el corazón, se confiará en el cuidado del Buen Pastor, pase lo que pase. Se recordará que Él es el Buen Pastor, aunque se esté en el valle de sombra y de muerte.


Culturalmente, estos pastores tenían que guiar a sus ovejas a verdes pastos en una tierra árida con valles profundos, pasando por las noches por esos valles. Es aquí cuando el salmista dice: tú estás conmigo ahí. Cuando llegue la sensación de soledad, en medio de la aflicción, confía que el Buen Pastor está pastoreando. Confía que el Señor nunca guiará por un camino torcido donde nos podamos perder.


Confiemos en el Buen Pastor porque nos guía a casa (Salmo 23:5-6)


Del 1 al 4 vemos al Señor como pastor. Del 5 al 6 lo vemos como anfitrión. El Señor es un pastor que nos está conduciendo a un lugar. El versículo 6 nos dice dónde: "En la casa del Señor moraré por largos días".


El salmista usa la idea de un banquete, de una copa rebosante, para que nos imaginemos esa casa bien servida, el Señor que nos está esperando. Como anfitriones que limpian y preparan su casa para que los invitados se sientan en su lugar, así el Señor está preparando toda una casa para que podamos descansar en ella.


Un banquete en presencia de los enemigos

Observa cuándo y dónde sirve este banquete: "en presencia de mis enemigos". Aun en medio de circunstancias adversas y problemáticas, ¿qué está haciendo? Proveyendo lo necesario a las ovejas.


Una manera en cómo se confía en la provisión del Señor es volteando hacia atrás, viendo circunstancias de nuestras vidas donde el Señor proveyó lo necesario, donde nos guió por el camino correcto. Porque muchas veces cuando pasamos por momentos complicados, dejamos de confiar y se nos olvida que Él ya se dio a sí mismo en la cruz del Calvario como el Buen Pastor.


La misericordia que nos sigue hasta casa


Cuando somos cuidados por el Señor, pasa algo hermoso: la misericordia y el bien nos siguen. Sin importar en el lugar en el cual estemos, la misericordia del Señor nos guiará. ¿Y hasta cuándo? "En la casa del Señor moraré por largos días".


Confía en que hay una casa preparada, que el Buen Pastor está conduciendo a ella. Juan 14:2-3 dice: "En la casa de mi padre hay muchas moradas. Si no fuera así, se los hubiera dicho. Porque voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré a donde yo voy. Para que a donde yo esté, estén ustedes también".


¿Anhelamos que llegue ese día en el cual en la casa del Señor estaremos para siempre? ¿Lo anhelamos? ¿Descansamos en eso? ¿O nos distraemos y nos abruma lo que está pasando a nuestro alrededor?


Este salmo es glorioso porque ese Buen Pastor que es Cristo es el Buen Pastor de su iglesia, que la está guiando, sosteniendo y proveyendo lo necesario para que el cuerpo de Cristo siga avanzando.


Un llamado personal

Pero al mismo tiempo es importante saber: este Buen Pastor no es el pastor de todos. Tiene un rebaño específico. Si no eres oveja de su redil, si no estás seguro de que el Señor sea tu pastor, tienes que hacer algo de manera urgente: venir a Él en arrepentimiento. Porque Él ya dio su vida por los pecados.


El cuidado del Señor como pastor no es por cuán buenos seamos. El verso 3 dice "por amor de su nombre". El Señor es nuestro Buen Pastor no porque seamos buenas ovejas—porque somos torpes, débiles, testarudos—sino porque Él es el Buen Pastor.

Esta guianza no depende de lo que estemos haciendo, sino de lo que Cristo hizo en la cruz del Calvario.


Conclusión


La primera vez que el predicador fue a visitar al hermano recuperado del hospital, lo primero que le dijo fue: "Por favor, léeme el Salmo 23". Mientras se lo leía, las lágrimas corrían de sus ojos. Al terminar dijo: "Ciertamente él es el Buen Pastor. Y ciertamente yo sé que Él me está guiando a su casa".


¿Estás confiando en el Buen Pastor? ¿Tu vida es un reflejo de que descansas en la provisión, en la misericordia, en la bondad del Señor?


Este salmo debe mover a confiar en el Buen Pastor, sin importar por lo cual estemos pasando, sin importar las aflicciones o circunstancias de nuestro alrededor. ¿Por qué? Porque Él es el Buen Pastor. Y Él no deja de pastorear aun cuando todo parece difícil. Y Él no deja de cuidar aun cuando todo se torna gris.


Por ello recuerda: Confiemos en el Buen Pastor.

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