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El Refugio que te Hace Estar Firme

Actualizado: 26 dic 2025

"La gracia y la verdad de Dios nos sostienen en las dificultades, por lo tanto, mantén tu corazón firme en Él."

El momento en que mi fe fue más tambaleada fue en la pandemia con el COVID. Recuerdo bien la gran angustia que sentía de quizás no volver a ver a mi esposa y a mis hijas mientras estaba en esa cama enfermo. Fue una verdadera batalla de la fe, así que tuve que recordar las promesas de la Escritura porque mi fe en esos momentos de dificultad, en esos momentos de temor, estaba divagando. Tuve una crisis de fe.


¿Te ha pasado eso? ¿Alguna vez te ha pasado que por los problemas y las dificultades tan grandes que estás pasando golpean tu corazón, abaten tu corazón, prueban tu fe? Cuando nuestra alma es confrontada de esa forma, muchas veces nuestra fe flaquea y las promesas ni siquiera las recordamos porque nuestra mente divaga.


Todos en algún momento hemos experimentado estos golpes de fe a través de los problemas, o en algún momento lo vamos a atravesar.


El Salmo 57 nos enseña esta verdad crucial. Este salmo fue escrito en la cueva de Adulam mientras Saúl estaba persiguiendo a David con todo su ejército. En la cueva solo había 400 hombres desarmados—el único que tenía espada era David. Literalmente era el rey persiguiendo a un hombre con 400 hombres desarmados.


Los versículos 4 al 6 describen enemigos que parecen monstruos: "Mi alma está entre leones. Tengo que acostarme entre los que vomitan fuego, entre los hijos de los hombres cuyos dientes son lanzas y saetas". Sin embargo, a David no le asustan los enemigos. Lo que le asusta es que Dios no lo cuide. Pero confía en que Dios va a destruir a sus enemigos.


La verdad y la misericordia de Dios son un refugio en la dificultad (Salmo 57:1-6)


En algún momento vamos a enfrentar, ya sea por enfermedades, ya sea por dificultades, ya sea por problemas que otros nos causen, vamos a enfrentar desafíos que van a poner en relieve nuestra fe. Y la pregunta es: ¿en quién te vas a refugiar?


Si estás pensando en cosas fuera de Dios, tu fe está en riesgo. Porque habrá enemigos más fuertes que nosotros, más grandes que nosotros.


Para entender esto mejor: imagina que subes al Cerro de la Silla y mientras asciendes se viene una gran tormenta con rayos, está lloviendo escandalosamente y comienzas a bajar. Te topas con una choza de cartón, pero también con una casa de ladrillo. Sin embargo, decides refugiarte en la choza de cartón.


La pregunta sería: ¿tu elección de refugio es sabia o es necia? La respuesta es clara. Sería una decisión insensata. ¿Por qué? Porque ese refugio es débil, no puede salvar tu vida. La tormenta la va a derrumbar. Los rayos la van a destruir. El agua se la va a llevar.


Muchos cuando están enfrentando dificultades hacen esto porque se refugian en un montón de cosas, pero menos en Dios. Se refugian en trabajos, en negocios, en familia, en amigos. De hecho, muchos se refugian en el ministerio y en el servicio a la iglesia, pero se olvidan de Dios.


Y buscar un refugio fuera de Dios es insensato. Lo es porque no hay otro refugio que pueda cuidarnos de la forma que Dios puede hacerlo.


¿En quién te vas a refugiar?


La pregunta es: ¿en quién te vas a refugiar? Si estás pensando en cosas fuera de Dios, tu fe está en riesgo porque habrá enemigos más fuertes que nosotros.


Para entender esto mejor: imagina que subes al Cerro de la Silla y se viene una gran tormenta con rayos. Bajas y te topas con una choza de cartón y una casa de ladrillo, pero decides refugiarte en la choza de cartón. Sería una decisión insensata porque ese refugio es débil. La tormenta la va a derrumbar, los rayos la van a destruir, el agua se la va a llevar.


Muchos cuando están enfrentando dificultades hacen esto: se refugian en trabajos, negocios, familia, amigos. Incluso se refugian en el ministerio y en el servicio a la iglesia, pero se olvidan de Dios. Buscar un refugio fuera de Dios es insensato porque no hay otro refugio que pueda cuidarnos de la forma que Dios puede hacerlo.


Solo recuerda quién es Dios


Solo recuerda el cúmulo de sus atributos: Dios es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Nuestro Dios es soberano y todo lo tiene controlado bajo sus manos. El hecho de que Claudia Sheinbaum no pueda llevar bien nuestro país no significa que la soberanía de Dios lo haya perdido. Él es justo, inmutable, bondadoso, misericordioso, santo y fiel. Nada sucede debajo del sol ni en nuestra vida si no es por medio de su plena voluntad.


Él es el único refugio seguro para ti, para mí, para tu familia, para tu iglesia. Fuera de Él, todos los demás refugios son efímeros. Piensa en que Él es un amparo para siempre por su fidelidad y por amor a su nombre—no porque lo merezcamos, sino por la obra de nuestro Señor Jesucristo.


Su verdad y su misericordia en Cristo


Lo que Dios usa para salvarnos de estas crisis de fe es su verdad y su misericordia. ¿Cómo podemos verlas de manera palpable? En Cristo Jesús. En la cruz de Cristo vemos que Él nos rescata de la peor batalla: la muerte eterna, el infierno, la ira de Dios.


Si te llega una mentira que hace tambalear tu fe, la palabra de Dios que revela la verdad te saca de esa mentira. Si enfrentas condenación por un pecado, puedes voltear a la cruz y ver que su misericordia te puede consolar y perdonar. Cuando un enemigo se manifiesta en una enfermedad o incluso en la muerte, podemos recordar que algún día vamos a ser resucitados.


Hay un dicho: para todo hay solución menos para la muerte. Sí y no. Porque en Cristo, aunque vamos a morir, algún día vamos a resucitar. Aún para la muerte sí hay solución. Y es Cristo.


¿Cuál es tu enemigo que te está afrontando, que te está derrumbando? La buena noticia es que Cristo va a enviar su verdad y su misericordia para salvarte de ese enemigo. Como no hay un refugio fuera de Cristo, mantén tu corazón firme en Él, aunque sufras.


Mantén tu corazón firme en las promesas de Dios mientras lo alabas (Salmo 57:7-11)


Del versículo 7 al 11 nos dice que el salmista mantendrá su corazón firme en Dios en medio de su sufrimiento. Y la promesa en la que ancla su corazón es la que vimos en el versículo 3: la verdad y la misericordia de Dios.


Pero no descansará en estas promesas de forma pasiva porque lo alabará. Él sabe que todos los hombres verán la gloria de Dios, verán su majestad, verán su poder y verán su grandeza. Por consiguiente, se mantendrá firme en su misericordia y en su verdad, pero no de forma pasiva. Va a adorar, va a alabar al Señor.


El versículo 7 al 11 dice: "Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme. Cantaré y entonaré salmos. Despierta, gloria mía, despierten arpa y lira. A la aurora despertaré, te alabaré entre los pueblos, Señor. Te cantaré alabanzas entre las naciones, porque grande hasta los cielos es tu misericordia y hasta el firmamento, tu verdad".


Alabar aunque el problema no esté resuelto


El salmista dice estas cosas y aún su problema no se está resolviendo. Él va a alabar a Dios y se va a mantener firme en su misericordia y su verdad independientemente de que sus problemas estén solucionados. Entiende que Dios es el único que puede sacarlo avante porque Él será fiel a sus promesas.


Su misericordia y su verdad dadas en Cristo tienen el poder para mantenernos firmes ante cualquier adversidad. El salmista dice que va a permanecer firme y que va a alabar a Dios aun cuando su situación no ha cambiado. Nosotros, al igual que David, podemos anclar nuestros corazones en las promesas de Dios aunque nuestros enemigos nos sigan atacando.


Lo más grandioso que Dios ha hecho


No hay comparación entre nuestro Dios y todas las demás cosas creadas. Debemos adorar a Dios en medio del sufrimiento aunque Él no resuelva nuestra situación, simplemente por lo que Él es. Debemos adorarlo porque Él ha hecho lo más grandioso: envió a Jesucristo para rescatarnos de lo más atroz que estábamos enfrentando, la muerte eterna.


En medio del sufrimiento podemos confiar en que si somos hijos de Dios por la obra de Cristo, Él nunca nos va a dejar ni desamparar.


Charles Spurgeon dijo: "¿Sabes que a veces Dios obra un milagro mayor al sostener a su pueblo en la aflicción que si lo sacara de ella? Si la fe es firme, toneladas de problemas se vuelven ligeras como una pluma". Esto es verdad. Imagina aquel problema grande que está a punto de hacernos caer, pero no logra hacernos caer. Eso es un milagro porque Dios nos está sosteniendo.


Podemos confiar en que después de la muerte seremos resucitados y que en Cristo Él es el guardián de nuestras almas. Cristo sufrió, su alma fue abatida y murió en una cruz para mantenernos firmes en Él para siempre. Él vendrá y mostrará su gloria a todas las naciones.


Pon tu fe, pon tu esperanza en Cristo. Pero mientras esto sucede, adora al Señor aunque sufras. Da a conocer su nombre y exhorta a otros a que anclen sus corazones en la verdad y la misericordia de Dios.


Conclusión


La gracia y la verdad de Dios nos sostienen en las dificultades. Por lo tanto, mantén tu corazón firme en Él.


Cuando tu fe se esté tambaleando, echa mano de las promesas de Dios así como el salmista lo hizo. Martín Lloyd-Jones dijo: "El cristiano no vive de explicaciones sino de promesas. Y las promesas descansan en la infinita misericordia de Dios".


Nuestra alma descansa en la infinita misericordia de Dios, quien obra para cuidar a su propio pueblo en la persona de Cristo. Mantén tu corazón firme en Él, aunque sufras.

Recuerdo muy bien aquel día con COVID. La oxigenación nunca bajó de 97, estuve bien físicamente. Pero me pegó mentalmente y yo siento que el Señor me humilló ahí, y ahí es donde mi teología tuvo que volverse práctica.


Recuerdo bien ese día que fui al texto donde Pablo dice: "Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia". No te puedo describir cuántas veces lo leí una y otra vez, y le decía: Señor, que esta verdad permee mi corazón. Por favor, Señor, quita esta falta de fe que estoy teniendo.

Estuve ahí por horas recordando, citando este pasaje y llegó un momento en el que estaba listo para irme y morirme, descansando en la gracia del Señor.


La Biblia es la verdad. Jesucristo es nuestro consuelo en medio de cualquier dificultad. Si nunca has creído en Cristo, si solo has vivido una religiosidad, no te vayas sin Jesús. Porque sin Él no tienes refugio. No tienes esperanza. La esperanza eterna solo se encuentra en una persona: Cristo Jesús. Pon tu fe, entrégale tu corazón y tendrás un refugio eterno para siempre.

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