top of page

Imita a tu Padre Celestial

Actualizado: 26 dic 2025

"Dios te hizo su hijo, imítalo a él."

"De tal padre, tal hijo." Esta frase captura una realidad que todos conocemos: los hijos tienden a imitar las características de sus padres. Uno de los hijos del predicador aprendió a hacer bromas porque su abuelo lo enseñó. Años después, ese mismo niño comenzó a hacer bromas exactamente como su padre. No lo hurtaron, lo heredaron.


Como creyentes, podemos llamar a Dios "Padre", y en Efesios 5:1-17, Pablo nos indica que debemos ser imitadores de nuestro Padre celestial. No podemos imitarlo en todo —no podemos crear el mundo de la nada ni ser omniscientes— pero sí podemos reflejar su carácter. ¿Por qué? Porque Él creó en nosotros un nuevo hombre a la semejanza de Dios (Efesios 4:24).


La pregunta que este texto responde es: ¿Cómo debemos imitar a Dios? La respuesta viene en tres "andares": andando en amor, andando en luz y andando en sabiduría.


Anden en amor (Efesios 5:1-2)


En estos dos versículos vemos el amor del Padre y el amor del Hijo. ¿Por qué el creyente puede andar en amor? Definitivamente no es por el amor que hay en nosotros de manera natural. Podemos andar en amor porque hemos recibido un amor.


Pablo indica la identidad que tenemos: ustedes son hijos amados. Tu identidad ya no es como hijo rechazado o como un hijo que ha decepcionado. Nuestra identidad en Cristo es que ahora eres hijo amado. Si el Padre fue misericordioso con nosotros, nosotros podemos andar en este amor siendo misericordiosos: con los desamparados, practicando la hospitalidad, perdonándonos unos a otros en el cuerpo de Cristo.


Pablo nos mueve del ser hijos amados por el Padre a caminar en un amor como Cristo caminó en amor. Si queremos entender más el amor del Padre, solo tenemos que ver a quién envió Él a salvarnos: miren el amor de Cristo, miren su amor sacrificial, miren la mayor ofrenda que el universo puede presenciar: su cruz.


"Amar como Jesús" es una frase trillada entre nosotros, pero si la consideramos realmente, parece sencilla aunque imposible de cumplir a la perfección. Amar al punto del sacrificio total solo es posible por el poder del Espíritu Santo en el creyente.


¿Qué sucede cuando te das cuenta de que no has amado como Jesús? Sigue viendo a la cruz, porque Cristo te amó sacrificialmente aún cuando Él sabía que nosotros no podríamos amar sacrificialmente como Él. Cuando tu carne desea aferrarse a tu yo, mira el amor de Cristo en la cruz. Porque al ver el amor de Cristo en la cruz, podrás amar a tu hermano como él te amó.


Este sacrificio en la cruz fue un olor grato delante del Padre. ¿Qué significa esto? Que ya no hay algo que debas agregarle a ese sacrificio. Tienes la libertad completa para amar como el Padre nos ama y como Cristo te ama, porque el sacrificio de Cristo por ti ya fue completo y perfecto.


Anden en luz (Efesios 5:3-14)


Pablo utiliza el tema de luz y oscuridad, contrastando las obras de las tinieblas con el fruto de la luz. Identifica claramente las obras oscuras: inmoralidad, impureza, avaricia, obscenidades, necedades, groserías, idolatrías y desobediencia. Estas son contrastadas con el fruto de luz: acciones de gracia, bondad, justicia y verdad.


En el verso 8 hay un "ustedes antes, pero ustedes ahora" de los creyentes. Pablo dice que antes eran tinieblas. Ojo, no que estaban en tinieblas, sino que eran tinieblas. Pero esa identidad, por la gracia de Dios, ha sido transformada al contraste opuesto. Ahora no solo están en luz, sino que ahora son luz. Es coherente que si nuestra identidad es ser hijos de luz, vivamos en luz.


Exalta a Dios y no a los ídolos

Pablo enlista una serie de frutos del pecado que crecen de un corazón idólatra. Estos pecados son frutos de creer que hay otras cosas mejores que Dios. Por eso Pablo identifica estos frutos de pecado como idolatría.


Inmoralidad: La palabra usada aquí cubre una multitud de pecados sexuales. Dios diseñó la sexualidad como un regalo, pero para que fuera ejercida solo dentro del pacto matrimonial. Esta inmoralidad se da cuando dejamos de creer que las instrucciones de Dios para ejercer nuestra sexualidad son buenas.


Impureza: Pablo habla de "toda impureza", lo cual significa que el creyente la rechaza porque busca la santidad constantemente. ¿Por qué un creyente buscaría la impureza? Porque ha creído que la impureza le puede dar un mayor estatus o satisfacción. No caigas en esa trampa.


Avaricia: Vivimos en una sociedad avara. La avaricia es una falta de contentamiento, ese deseo insaciable por más. Jesús advirtió en Lucas 12:15: "Estén atentos y cuídense de toda forma de avaricia, porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes." Recuerda al joven rico que se acercó a Jesús: no siguió a Jesús y se fue triste porque tenía mucho. ¿Ves la incongruencia de la avaricia? Tenía mucho y aún así se fue triste porque quería más. El dios del dinero nunca te dará satisfacción plena. El llamado a los hijos amados es encontrar nuestra satisfacción plena en Cristo.


Palabras malas: Los hijos de luz no utilizamos lenguaje que denigra o destruye. Estas palabras —obscenidades, necedades y groserías— el pecado no es cuando salen de la boca, sino cuando brotan de nuestro corazón. En lugar de buscar deshonrar al prójimo, Pablo instruye que haya acciones de gracias.


Pablo da una advertencia fuerte: los que persisten en este estilo de vida no heredarán el reino de Dios. Los verdaderos cristianos no persistirán en estos frutos de pecado. Pablo advierte: que nadie los engañe con palabras vanas. El diablo y el mundo son engañadores muy astutos. Pero porque Dios virtió su ira sobre su Hijo, ya no la vertirá sobre aquellos que hemos puesto nuestra confianza en Él.


Muestra el fruto de la luz


Los cristianos no somos luz en nosotros mismos. Somos luz en el Señor. ¿Cómo demostramos que estamos en luz? Haciendo lo que es bueno, lo que es justo y lo que es verdadero.


La manera en que desplegamos esta luz es haciendo lo que agrada al Señor. Pero cuando hacemos lo que le agrada a Él, tarde o temprano no le vas a agradar a alguien más. Porque somos hijos de luz, nosotros buscamos primero agradar a Dios. Cuidado con el ídolo de la aceptación, cuando quieres agradar a todos.


Expón o desenmascara a las tinieblas


Pablo nos dice: no solo deben evitar las tinieblas, también activamente deben exponerlas. Muchas veces nuestras acciones justas desenmascaran las tinieblas alrededor de nosotros. Por eso cuando llegas a un trabajo y empiezas a hacer las cosas como deben ser, empiezas a incomodar a los que están a tu alrededor. Se empieza a manifestar el que robaba, el que no estaba siendo productivo. ¿Por qué? Porque tú estás siendo luz.


Pero no solo la luz desenmascara, también la luz transforma. El verso 14 probablemente hace referencia a un himno que se cantaba en aquellos tiempos: "Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y te alumbrará Cristo." Esta luz del creyente hace que el prójimo que no ha encontrado la luz vea el evangelio. Andar en luz no solo es desenmascarar las tinieblas, sino que andar en luz hará que los que estén a nuestro alrededor puedan conocer a Cristo.


Anden en sabiduría (Efesios 5:15-17)


Una vez que el creyente ha despertado a la vida en Cristo, se espera que ande en sabiduría. Andar en sabiduría es no andar como el necio o el insensato. El necio desprecia la sabiduría, pero el sabio la busca.


La suma de la sabiduría de Dios está en Cristo. Colosenses 2:3 nos dice que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría. Si quieres andar en sabiduría, ve a Cristo. En Él está toda la sabiduría.


Una persona que camina en sabiduría entiende la voluntad del Señor. Para entender la voluntad de Dios hay que ir a su palabra y seguir lo que la palabra indica que el creyente debe hacer y lo que debe evitar. A veces nos perdemos preguntando "¿cuál es tu voluntad, Señor?" y casi queremos que Dios nos escoja el outfit de ese día. Pero Dios dice cómo debemos vestirnos (con modestia), y dentro de modestia puedes escoger el outfit que quieras. Obedece a Dios por lo que Él ha dicho en su palabra, y eso es andar en sabiduría.


Conclusión


Para aquel que no ha puesto su confianza en Cristo, este texto puede estar alumbrando tu corazón. ¿Te encuentras aferrado a tu pecado, a tu inmoralidad, a tu avaricia, a tu necedad? ¿Estás buscando la satisfacción fuera de tu Creador? Si estás haciendo cosas en secreto que no estás listo para que la luz resplandezca, si valoras las cosas en vez de al Creador, la evidencia es que todavía eres tinieblas.


Lo que puedes hacer hoy es reconciliarte con Dios al arrepentirte de tus pecados y poner tu confianza en su sacrificio completo y pleno en la cruz de Cristo. Reconoce que tu pecado es una rebelión en contra de Dios, pero que Cristo en la cruz recibe la ira y el castigo de esos pecados.


Porque al arrepentirte y creer en Jesús, experimentarás su amor y serás convertido desde tinieblas a luz. Te convertirás en un hijo amado y podrás decir junto con todos los que creemos en Cristo: antes era tinieblas y ahora soy luz.


Para los creyentes: es congruente que los hijos de un padre se comporten como el padre. Si Dios es amor, se espera que sus hijos andemos en amor. Si Dios es luz, se espera que sus hijos andemos en luz. Si Dios es sabio, se espera que sus hijos caminemos en sabiduría.

Dios te hizo su hijo. Imítalo a Él. Andando en amor. Andando en luz. Y andando en sabiduría.

Comentarios


bottom of page