La Iglesia Proclama las Riquezas de Cristo
- Sergio González

- 5 oct 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 9 oct 2025
Los que son la iglesia dan a conocer el evangelio a todos.
¿Por qué eres parte de la iglesia de Dios?
¿Por qué eres parte de tu iglesia? Todos tuvimos una motivación o desmotivación para estar allí. Si esta motivación es equivocada, te advierto y te aviso que pronto empezarás a desanimarte o a quejarte. Pero si tu motivación y nuestra motivación es la correcta, perseveraremos en ser parte del plan de Dios en su gran historia.
En Efesios 3:1-13 vemos a Pablo en una situación peculiar: encarcelado pero lleno de ánimo. Está compartiendo su llamado y su pasión, y animando a que la iglesia no desmaye por su condición. Pablo recuerda a la iglesia que ellos son parte del plan sabio de Dios, el creador del universo. Desea que los efesios conozcan sobre su llamado al recibir esta revelación del plan de Dios y que conozcan su lugar como iglesia en este gran plan.
Al apreciar la sabiduría infinita de Dios al escoger a su iglesia para proclamar su plan de salvación, descubrimos que los que son miembros o parte de la iglesia dan a conocer el plan de Dios para todos, dan a conocer las buenas noticias para todos, dan a conocer el evangelio para todos.
El ministerio del apóstol Pablo (versos 1-9)
Los gentiles son parte del plan de Dios
Esta idea puede que no sea tan novedosa para nosotros. Tú y yo somos gentiles y hemos respondido al plan de Dios. Cuando se nos dice que los gentiles son parte del plan de Dios, respondemos: pues sí, ¿verdad? O sea, así lo somos. Pero para ese tiempo era una idea novedosa para los efesios que recibieron la carta. De hecho, podría ser la idea más provocativa para ellos. ¿Los gentiles? ¿Los gentiles somos parte del pueblo de Dios? ¿Los gentiles somos parte del cuerpo de Cristo? Y la respuesta es sí, sí somos parte del pueblo de Dios.
Las circunstancias de Pablo
Pablo estaba prisionero en la ciudad de Roma. Y mira cómo él se identifica: como un prisionero de Cristo Jesús. Él no es un prisionero del emperador de ese tiempo, el emperador Nerón. No, Pablo sabe que está ahí por Jesús. Pablo sabe que él es prisionero de Jesús bajo su dominio, bajo su soberanía y no bajo un gobernador sucho de un imperio cualquiera. El imperio tal vez de los más grandes que ha existido en la historia de la humanidad, del imperio romano. No, Pablo dice: yo no soy prisionero bajo el emperador de Roma, yo soy prisionero de Cristo Jesús.
Y la causa de ser su prisionero son los gentiles. Por amor de ustedes, los gentiles. Pablo ama a los gentiles y sabe que está encarcelado por Cristo Jesús por amor a ellos. De hecho, Pablo no se los está recriminando, sino todo lo contrario. Con una dulzura pastoral, al final del texto dice: "Les ruego que no desmayen a causa de mis tribulaciones, porque estas tribulaciones no son en contra de ustedes, sino para su gloria."
El concepto que Pablo tiene de sí mismo
Pablo utiliza dos palabras para identificarse: dice que es un prisionero y dice que es un ministro o un servidor. Sabemos que Pablo es uno de los apóstoles. Los apóstoles en aquel tiempo eran aquellos que habían sido enviados por un gobernante. Es decir, el gobernante enviaba a alguien y ese alguien era un apóstol, era un enviado. Pero en la palabra vemos que los apóstoles son los comisionados directamente por Jesús. Los apóstoles son aquellos que fueron enviados por Jesús mismo con su autoridad.
Pablo fue comisionado por Jesús y ratificado por los demás apóstoles. De hecho, vemos cuando fue comisionado por Jesús resucitado en el libro de Hechos, capítulo 9. Jesús dice acerca de Pablo: "Él es mi instrumento escogido para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes, de los israelitas. Porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre."
Pablo sabe que ha sido comisionado por Jesús, enviado por Jesús, porque Pablo sabe e identifica que solo por gracia él fue enviado. De hecho, la palabra gracia la vemos tres veces en este texto: la gracia que se me fue dada, el don de gracia que se me ha concedido, se me concedió esta gracia. Cuando Pablo está reconociendo una y otra vez la gracia, eso lo mantiene en una humildad. Ojo, esta humildad no niega el peso del apostolado de Pablo. Pero esta humildad lo mantiene y vemos cómo él se identifica como "menos que el más pequeño de todos los santos."
La misión de Pablo
La misión son los gentiles. La misión son todos aquellos que no son judíos. Él ha sido comisionado por Jesús mismo para proclamar o anunciar las buenas noticias de salvación. Como vimos en Hechos 9:15, llevar el nombre de Jesús ante ellos.
Pablo proclama el evangelio, pero estas buenas noticias antes eran un misterio. Y cuando vemos la palabra misterio, no es algo que siga escondido. No es algo que esté ahí, esté reservado para algunos cuantos iluminados. Y no es algo que necesite de una revelación especial para entenderlo.
El plan de Dios estaba presente y lo vemos desde el Antiguo Testamento, pero algunas partes de este plan no eran claras o estaban escondidas en cierto sentido. Este plan antes no se entendía, pero por el Espíritu Santo y por la obra de Cristo, ahora tiene sentido. Por la vida y muerte y resurrección de Cristo, el plan de Dios dice: Ah, ahora entiendo cómo todas las piezas encajan.
Podríamos decir que antes, en el Antiguo Testamento, se tenían algunas piezas del rompecabezas, pero por la obra de Cristo y la revelación del Espíritu Santo, no solo tenemos todas las piezas del rompecabezas, sino tenemos la imagen del rompecabezas.
La pasión de Pablo
¿Y cuál era esa pasión? Para con los gentiles, Pablo se le concede una gracia. En el verso 8 y 9 dice: "A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo y sacar a la luz cuál es la dispensación del misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las cosas."
La gracia que se le dio fue anunciar a Cristo. Considera que Pablo, que antes era un perseguidor de Cristo y de la iglesia, ahora es quien lo proclama apasionadamente. Y todo el tema de su proclamación se enfoca en una persona. ¿Y quién es esa persona? Cristo.
Y la pregunta es, ¿por qué tanto enfoque? ¿Por qué tanta pasión? Y el mismo texto nos da la respuesta. Porque Cristo tiene inescrutables riquezas.
Cristo es la máxima riqueza
Pablo desea el máximo bien para los gentiles y por eso les da lo mejor. Lo mejor que los gentiles pueden tener es Cristo. Cristo es la máxima riqueza. Darles otra cosa sería robarles de la riqueza de Cristo. Darles otra cosa es como darles chicharrones de harina antes de la carne asada.
Pablo sabe que es lo mejor para los gentiles y lo mejor para los gentiles es Cristo, porque Cristo es la máxima riqueza. Pablo quiere que el creyente conozca y comprenda las riquezas de Cristo.
Inescrutables quiere decir que no tienen fin, que no se acaban, que nunca terminan. Cristo no solamente es extremadamente rico, es eternamente rico. No es como los ricos de ahora, que si tú tomas algo, ellos tienen riqueza menos lo que tomaste. No, Cristo es eternamente rico a que cuando Él da, Él sigue teniendo riquezas eternas. Su riqueza nunca se acaba, su generosidad no puede detenerse porque sus riquezas son inescrutables.
Mira cómo Pablo lo ha experimentado y cómo Pablo lo vivía cuando le escribe a los filipenses. En Filipenses 3:8 escribe: "Aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por el cual lo he perdido todo y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo."
Pero, pero Pablo, por ganar a Cristo y por conocer a Cristo, ¿no estás perdiendo mucho? Y Pablo dice: no estoy perdiendo algo, pues lo estoy obteniendo todo. Vemos la pasión del apóstol Pablo al decir siempre Cristo.



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