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Llenos del Espíritu en Nuestras Relaciones

Actualizado: 26 dic 2025

Los llenos del Espíritu son guiados por él, en sus relaciones personales, pero también en sus relaciones matrimoniales.

En Efesios 5:18-33, Pablo instruye a los creyentes sobre la obra del Espíritu en las relaciones personales y matrimoniales. Muchos matrimonios se están desintegrando. La razón principal es el pecado, pero la verdadera razón por la que las relaciones horizontales fracasan es porque la relación vertical con Dios es inexistente.


En una conversación reciente, alguien preguntó: ¿Por qué está pasando esto si muchos fueron criados con los mismos principios que nosotros? La respuesta es reveladora: muchos fuimos criados con principios morales, pero pocos hemos conectado estos principios con los fundamentos bíblicos del Evangelio.


Relaciones personales dirigidas por el Espíritu (Efesios 5:18-21)


La fuente de toda relación saludable es el Espíritu de Dios. Pablo utiliza una ilustración poderosa: contrasta la embriaguez con el alcohol contra ser llenos del Espíritu. El borracho está bajo el control de otra fuerza. De la misma manera, el creyente no debe ser gobernado por el alcohol, sino debe ser lleno del Espíritu.


Ojo: en este texto, la experiencia de esta llenura no hace que el creyente caiga en un trance o que parezca borracho. Podemos ver cómo se ve a un creyente lleno del Espíritu.


Resultados en el corazón: el canto. El creyente lleno del Espíritu canta porque aprecia el evangelio. Cuando los niños empiezan a cantar espontáneamente en sus casas, esto demuestra la libertad que tienen. Eso es lo que se busca en la iglesia.


Usamos los salmos que Dios dejó en su palabra, himnos con las verdades acerca de Dios, y cantos espirituales que podrían ser cantos espontáneos como aquellos que salen mientras cocinas o lees la palabra de Dios. Cuando levantas tu voz cantando las verdades de la palabra, estás edificando a tu hermano. Tu hermano es edificado al saber que estás pasando por sufrimiento y aún así te escucha cantar sobre la fidelidad de Dios.


Resultados en la boca: la gratitud. El resultado de esta llenura es la constante gratitud a Dios. Si tu tendencia es a la queja, estás olvidándote de las buenas noticias del evangelio. Las buenas noticias son que los que agraviamos al Creador, fuimos reconciliados por su iniciativa.


Resultados en las relaciones: el sometimiento. El resultado final de la llenura es la sumisión mutua en el temor de Cristo. Lo verdaderamente sobrenatural es el Espíritu obrando en los miembros de Cristo, capacitándolos para que hagan lo que no es natural: amor y sometimiento a sus hermanos. Lo sobrenatural es que corazones rebeldes, anárquicos y orgullosos se sometan unos a otros.


Relación matrimonial dirigida por el Espíritu (Efesios 5:22-33)


La segunda relación más importante que un creyente puede tener es su relación matrimonial. Es importante reconocer que lo que antes no necesitaba definirse necesita aclararse, pues la cultura ha querido torcer y deshacer lo que conocemos como el matrimonio definido por Dios. Este ataque al matrimonio no es cultural, es espiritual.


Verdades fundamentales sobre el matrimonio


El matrimonio como testigo. El matrimonio fue diseñado por Dios desde antes de la creación para ser una proclamación de la relación de Cristo y la iglesia. La esposa representa a la iglesia y el esposo representa a Cristo. Cuando el esposo y la esposa entienden a quién están representando, son motivados a la obediencia. ¿Qué se espera de una esposa? Lo que se espera de la iglesia: sometimiento y respeto. ¿Qué se espera de un esposo? Lo que se espera de Cristo: amor sacrificial.


El propósito del matrimonio. El matrimonio tiene un propósito: la gloria de Dios. Cuando los esposos llenos del Espíritu viven estas verdades, Cristo es glorificado.


El matrimonio como misterio. Cada boda, cada matrimonio apunta a la unión completa y perfecta de Jesús y la iglesia. Porque debe explotarnos en la cabeza que el Dios creador del universo envió a su hijo para rescatar a una novia rebelde en pecado y la redime, la purifica y la unirá por la eternidad a su hijo Jesús el Mesías. Grande es este misterio.


Esposas llenas del Espíritu (Efesios 5:22-24)


Pablo da una instrucción clara: sométanse a sus maridos en todo. Esta instrucción no demerita el valor de la mujer. Mujeres, ustedes que están siendo expuestas constantemente a la contaminación de un falso feminismo, recuerden que esta instrucción es dada por Dios, quien las ama y desea lo mejor para ustedes.


Una esposa que es llena del Espíritu deseará abrazar esta instrucción. Este sometimiento es hacia el liderazgo amoroso y sacrificial del esposo. La esposa se somete libre y voluntariamente. Y esta sumisión es por amor.


¿Cuál es la motivación? "Como al Señor." Una esposa que está sometida al Señor se someterá a su esposo.


Sumisión completa. El sometimiento es completo. Es fácil someterse a las cosas que agradan. Pero la evidencia de tu sometimiento es cuando en amor sigues su liderazgo cuando va en contra de lo que quieres y deseas. Cuando este mundo sorprendido pregunte: ¿por qué te sometes así a tu esposo? Podrás responder: lo hago porque así se somete y respeta la iglesia a su Salvador Jesucristo.


Esposos llenos del Espíritu (Efesios 5:25-33)


Pablo le pide a los esposos que reflejen a Cristo amando a sus esposas. Amar como Cristo sin la llenura del Espíritu Santo es imposible.


Amor sacrificial. El amor de Cristo es el amor del Gólgota: el amor donde lo colgaron y lo crucificaron, donde su espalda fue desgarrada, sus manos y sus pies fueron clavados, una lanza le atravesó y una corona de espinos fue puesta sobre su rostro. Y todo esto por amor a su iglesia.


Hombres, el matrimonio es un llamado a morir. Morir a ti mismo y estar dispuesto al sacrificio total por tu esposa. Es gastarte completamente por el bien de ella. Este amor involucra morir a la carne y un compromiso a la fidelidad bajo cualquier tentación.


Amor santificador. Este amor también es santificador. Esposos, no pueden salvar a su esposa, pero sí pueden ser un instrumento de Dios para su santificación. Esposo, hazte esta pregunta: ¿Mi esposa será más como Cristo porque estuvo casada conmigo?


Muestra este amor santificador al comprometerte con su vida espiritual. Busca la oración en matrimonio. Busca guiarla en la palabra. Busca pastorear su alma. Este amor santificador se ve en la práctica: orando por ellas, orando con ellas, abriendo las Biblias con ellas, conociendo cuáles son sus temores, sus deseos, sus valores, los ídolos a los que ella tiende.


Amor satisfactorio. El tercer tipo de amor cubre sus necesidades. Pablo utiliza Génesis 2:24 para recordarle al esposo que con su esposa son una sola carne. Esposo, las necesidades de tu esposa son tus necesidades y debes proveerlas. Responder a la llenura del Espíritu es ver por ella y por sus necesidades, porque ella y tú son uno.


Conclusión


Hay esperanza para quienes hemos fallado en ser fieles testigos de la relación de Jesús con su iglesia. Hay esperanza para las esposas que han fallado en someterse y respetar a sus esposos. Hay esperanza para los esposos que hemos fallado en amar a nuestras esposas como Cristo lo hizo: sacrificialmente, santificándola y proveyendo.


Cristo murió por aquellos que no podemos cumplir a la perfección estas demandas. El Espíritu obra en nosotros, y mientras vemos a Cristo con su gracia y misericordia, podemos responder en amor y en obediencia. No a la perfección, pero sí caminando para mostrar esta hermosa relación del Salvador con su pueblo.


Para aquellos que no han puesto su confianza en Cristo: tienen que reconocer que estas instrucciones son contraculturales. Pero también tienen que reconocer que en ti hay un anhelo de una relación completa, íntima y plena. Y esta relación solo la podrás encontrar en Cristo. Este deseo de ser amado, de ser valorado, solo lo puedes obtener al reconocer que Cristo vino a morir por ti.


Reconoce que Él hizo esto por ti. Arrepiéntete de tus pecados y experimenta el amor sacrificial de Jesús por ti. Únete a la esperanza de quienes hemos sido rescatados y limpiados, y que algún día esta unión será completa y perfecta. Este gran misterio. No lo entiendo, pero qué hermosa boda, qué bodón: las bodas del Cordero.


El matrimonio bíblico requiere que la pareja se alinee al patrón donde el esposo sirve y ama como la cabeza, y la esposa es la ayuda sometiéndose al liderazgo amoroso de su esposo. Dios el Padre constituyó el matrimonio. Cristo fijó el patrón para el matrimonio y es el Espíritu quien nos empodera para vivirlo para su gloria.


¿Qué sustenta tu matrimonio? ¿Los valores con los que te criaron o tiene raíces en las verdades del evangelio y la palabra?


Quienes somos llenos del Espíritu somos guiados por el Espíritu en nuestras relaciones personales, pero también en nuestra relación matrimonial.

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