Persevera en la Unidad del Cuerpo de Cristo
- Sergio González

- 19 oct 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 26 dic 2025
Dios te ha hecho parte de su cuerpo. Persevera en la unidad.
Así como cuidamos la salud de nuestro cuerpo físico y buscamos a doctores cuando enfermamos, hay un cuerpo que también debe perseverar en la sanidad: un cuerpo eterno que permanece para siempre. Pablo deja en Efesios 4:1-16 un plan integral para la iglesia de Dios.
Los primeros tres capítulos de Efesios muestran nuestra identidad en Cristo, lo que Dios ha hecho. Los capítulos 4-6 muestran cómo vivir a la luz de esas verdades. Aquellos por los cuales Dios ha hecho mucho deben vivir vidas congruentes por esta gracia recibida.
Pablo utiliza la ilustración de que la iglesia es un cuerpo unido por el Espíritu Santo. Si Dios te ha hecho parte de su cuerpo, entonces una manera congruente de vivir es perseverando en la unidad.
Vive dignamente confesando la verdad (Efesios 4:1-6)
Pablo ruega: "Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego a ustedes." Ya definió la identidad, ahora dice: por esa identidad, porque tú eres, ahora tú haces. A veces pensamos que debemos hacer primero para ser. Pero en Cristo es al revés: porque somos, respondemos y hacemos.
Parte del diagnóstico pastoral de alguien que está pecando no es tanto qué está haciendo, porque el hacer es un fruto de su ser. Parte del diagnóstico pastoral es quién eres o cómo te ves en Cristo. La pregunta es: ¿por qué no es congruente con lo que dices creer cómo estás viviendo?
Pablo está rendido al señorío de Cristo, y esta rendición lo ha llevado a la prisión. El llamado del creyente está unido a una conducta y a una confesión.
Una conducta digna como la de Jesús
Pablo pide cualidades que solo Jesús vivió perfectamente: humildad, mansedumbre, paciencia, soportarse en amor, y esforzarse por preservar la unidad.
Humildad. La humildad en ese tiempo no era una virtud, se valoraba el orgullo. Los cristianos eran ridiculizados por buscar ser humildes. Hoy la cultura dice: exáltate a ti mismo, piensa en ti primero. Este es el problema: que solo pensamos en nosotros primero, segundo y tercero. Pablo dice: sin humildad no podrán perseverar en la unidad.
En su libro Mero Cristianismo, C.S. Lewis comparte una idea: ¿Quieres saber qué tan humilde eres? Detecta cuánto te molestan los orgullosos. Si eres bueno para detectarlos, significa que tú también lo eres. Solo a los orgullosos les molestan los orgullosos.
Mansedumbre. No es timidez, sino estar bajo control del Espíritu Santo. Hombres mansos a veces se consideran en este mundo como mensos. Pero la mansedumbre es una tranquilidad bajo el control de Dios.
Paciencia. Hay quienes hemos orado: Señor, dame paciencia, pero dámela ya. Nuestra falta de paciencia evidencia nuestra falta de humildad y amor.
Soportarse en amor. El amor cubre multitud de faltas (1 Pedro 4). Este soportar requiere morir a uno mismo. Recuerdo el consejo en las pláticas prematrimoniales: el matrimonio son tres cosas: morir a ti mismo, morir a ti mismo y morir a ti mismo. Sin esta cualidad un matrimonio fracasaría, y también la unidad en la iglesia.
Ojo, hay quienes evitamos este soportarse evitando a nuestros hermanos. Es raro que tengas que soportar a un hermano solo viniendo los domingos, porque venimos arreglados. Te animo a que te acerques a tus hermanos, a que perseveres en la comunidad.
Preservar la unidad. La unidad no es pasiva, requiere respuesta activa. En este mundo caído, lo natural es la división. Lo espiritual es la unidad. Pablo no pide que hagamos la unidad, sino que preservemos la unidad que Dios ya nos dio.
Si te das cuenta que hace falta una de estas cualidades, te animo a voltear a ver a Jesús, quien las ejemplifica de manera perfecta. Esto no es para que lo tratemos de hacer en nuestras fuerzas, sino para que respondamos a la paciencia de Jesús, a la mansedumbre de Jesús, a su humildad.
Una confesión doctrinal
Pablo no solo pide unidad en conducta, también en confesión. El credo de Efesios 4:4-6 proclama siete unos: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre.
Ojo: Pablo no desea que los efesios perseveren en la unidad a cualquier costo. Pablo les pide no solo la unidad de conducta, sino también unidad doctrinal.
Para los cristianos de Éfeso, decir "Jesús es el Señor" era peligroso. También decían: y César no lo es. Este credo llevó a Pablo como prisionero y mártir. Muchos decimos: sí, Jesús es mi Señor. Pero realmente es decir: yo soy el señor y Jesús está bajo mis deseos. Pero si Jesús es el Señor de tu vida, nosotros estamos bajo su señorío.
Hay quienes dicen que la doctrina divide, pero este pasaje enseña que la doctrina es esencial para la unidad del cuerpo de Cristo.
Reconoce la diversidad en el cuerpo (Efesios 4:7-12)
La unidad no es uniformidad. Pablo les dice a los corintios: imagínense un cuerpo que todo es nariz, o todo es mano, o todo es pie. Un cuerpo sin diversidad es como un monstruo.
Todo creyente ha recibido un don de gracia. No solo algunos, sino todos. Pablo cita el Salmo 68 que habla de un rey victorioso que recibe dones. Pero Pablo muestra a Cristo como ese rey que en vez de tomar, da. Después de triunfar sobre el pecado, la muerte y el infierno, entregó diversos dones para la edificación de la iglesia. Cristo fue victorioso, y en su posición victoriosa, Él ha sido generoso.
Diferentes responsabilidades
Estos diversos dones tienen diferentes responsabilidades. Cada don tiene una responsabilidad diferente, y cada una tiene el mismo valor delante de Dios, pero diferente en roles. Así como un equipo deportivo tiene diferentes jugadores con diferentes responsabilidades, la iglesia tiene diferentes miembros en diferentes posiciones.
Pablo nombra líderes que equipan a los santos: apóstoles, profetas, evangelistas y pastores-maestros.
Apóstoles y profetas. Estos apóstoles fueron los doce designados por Jesús y Pablo designado por Cristo para establecer los cimientos de la iglesia. Ya no hay más apóstoles cuyos escritos pueden ser incluidos en la Biblia. Tenemos la palabra de Dios completa.
Evangelistas. Son aquellos que proclaman las buenas noticias de salvación. Aunque Dios les ha dado un don para evangelizar a algunos, esto no nos quita la responsabilidad de compartir el evangelio.
Pastores y maestros. El pastor y maestro van juntos. Y parte esencial de la responsabilidad pastoral es enseñar.
El propósito de estos ministerios es equipar a los santos para la obra del ministerio. Los líderes equipan a los miembros para que juntos hagan la obra de Dios. No caigas en el error de pensar que solo el pastor tiene trabajo ministerial. Como aquel que dijo: "Pastor, para eso le pagamos a usted." Y el pastor respondió: "Me pagan para capacitarlos y trabajar juntos."
No hay miembro de la iglesia local que no tenga un trabajo ministerial. Todos tienen dones que Jesús les ha dado.
La pregunta es: ¿cuál es el don que Dios te ha dado? Tal vez te ayude responder: ¿qué es algo que a ti se te hace fácil que a los demás les parece difícil?
Si has detectado una carencia en la iglesia, tu don no es detectar carencias, tu don es suplir esa carencia. No vengas a decir: "Ya detecté las carencias, pastor, para que las hagan." Es: "Vamos a edificar la iglesia juntos."
Comprométete con la madurez del cuerpo (Efesios 4:13-16)
Pablo contrasta al hombre maduro con el niño. Pablo desea que los creyentes maduren, y este crecimiento se da cuando se está haciendo la obra del ministerio.
Pablo no dice: maduren y luego sirvan. Sino: sirvan y en su servicio madurarás. Sería como decirse: cuando esté en forma voy a ir al gimnasio. No, vamos al gimnasio para estar en forma. Pablo dice: servicio y conocimiento van juntos.
Transformarse a la imagen de Cristo
La meta de nuestra madurez es ser más como Jesús. No es el conocimiento teológico ni ganar debates, es ser transformados a su imagen. Un comentarista explicó el anhelo de Pablo: tenía una insatisfacción santificada por el conocimiento de Jesús.
Estabilidad
Pablo contrasta esto con no ser como niños sacudidos por todo viento de doctrina. Un niño es fácilmente engañado por falsos maestros. Esta es la verdadera lucha espiritual: la verdad que el error siempre está atacando.
Lo vemos en Génesis 3: Dios ha dicho la verdad, y viene la serpiente con: "¿Conque Dios os ha dicho?", y mete un error. También en la tentación de Jesús: el diablo cita la Escritura fuera de contexto con mentira. Jesús responde con la palabra de Dios en el contexto correcto, con la verdad.
Una nueva revelación generalmente será una antigua herejía. Pero el hombre maduro, la iglesia madura es estable en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios.
Verdad en amor
Pablo instruye a hablar la verdad, pero en amor. La verdad debe ser proclamada, pero puede ser mal utilizada si no se comunica en amor. Cuidado de usar las verdades de la Biblia sin amor y sin gracia. Aun los que están en desacuerdo deberían reconocer que les amamos.
Cada miembro del cuerpo debe contribuir en dependencia de Cristo. Cuando maduramos, ejercemos nuestros dones en el cuerpo que va creciendo unidos, edificado en amor.
Conclusión
Si Dios te ha hecho parte de su cuerpo, persevera en la unidad, busca la madurez.
Si no has puesto tu fe en Cristo, no apreciarás la unidad de la iglesia ni desearás la madurez espiritual. El que está muerto espiritualmente no tiene hambre por estas instrucciones que Dios le da a su pueblo.
Pero puede ser el día en que reconozcas que estás muerto en tu rebeldía. Cuando lo reconozcas, que el Espíritu Santo te guíe al arrepentimiento. Cree que Cristo pagó por el castigo de tus pecados en la cruz y que lo único que tienes que hacer para recibir ese perdón es arrepentirte y creer en Él.
Para los que Dios ya nos ha hecho parte de su cuerpo: Aprecia la sanidad del cuerpo perseverando en la unidad. Busca imitar a Cristo con su humildad, mansedumbre, paciencia y amor. Agradece porque Él le ha dado a su iglesia figuras de autoridad que enseñan las verdades de la palabra de Dios. Comprométete con tu madurez tanto individual como corporativa.
Dios te ha hecho parte de su cuerpo. Persevera en la unidad.



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